Albóndigas con vino blanco

Esta elaboración de albóndigas con vino blanco es la combinación perfecta de sabores reconfortantes y sofisticados, ideal para aquellos que buscan experimentar con nuevos aromas en la cocina. Las jugosas albóndigas se sumergen en una irresistible salsa de vino blanco que eleva el plato a un nivel gourmet sin complicar demasiado la preparación.

Ingredientes para hacer Albóndigas con vino blanco:

  • Para las albóndigas
  • Para la salsa:

En primer lugar vamos a preparar las albóndigas. Asimismo, pela los dientes de ajo y pícalos. También lava y seca una ramita de perejil y pícala finamente.

2-En un bol añade la carne picada, los dientes de ajo, el perejil picado, los huevos ligeramente batidos, un poco de sal y la mitad del pan rallado. Ve removiendo y añadiendo más pan poco a poco hasta formar una masa de albóndigas homogénea y manipulable con las manos, que no quede ni muy seca ni muy pegajosa.

Truco: tal vez necesites más pan rallado.

3-Forma una bola compacta con la masa de albóndigas y cubre con papel film. Reserva en la nevera unos 30 minutos.
4-Mientras tanto, puedes empezar con la salsa de cebolla. Pela las cebollas y los dientes de ajo, pícalos. Pon en una olla amplia o sartén las cuatro cucharadas de aceite de oliva y, cuando esté caliente, sofríe la cebolla y los dientes de ajo picados.
5-Cuando la cebolla empiece a dorarse, añade la cuchara de harina y remueve para que se tueste un poco.
6-Incorpora el vino, remueve y cocina durante 1 minuto.
7-Por último, incorpora el caldo poco a poco mientras remueves. Añade la pimienta negra recién molida y la hoja de laurel. Deja cocer unos 5 minutos removiendo de vez en cuando.
8-Retira la hoja de laurel y pasa la salsa al vaso de la batidora, tritura. Reserva mientras terminas de hacer las albóndigas.
9-Retira la masa de albóndigas de la nevera y adquiere pequeñas pociones, forma bolitas (de unos 25 gr cada una).
10-Pasa cada bolita de albóndiga por harina.

Truco: también las puedes dejar tal cual sin pasarlas por harina, es para aportar un poco más de consistencia.

11-Añade el aceite de oliva en una sartén amplia y calienta. Cuando esté caliente, fríe en él las albóndigas.

Truco: no añadas muchas a la vez y no las frías demasiado, después habrá que tenerlas aún cociendo en la salsa.

12-Ve retirando las albóndigas una vez fritas y depositándolas en un plato con papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.
13-Vuelve a poner la salsa de cebolla ya triturada en el fuego y, cuando esté caliente, añade las albóndigas y la hoja de laurel que previamente habíamos retirado. Cocina 10 minutos más a fuego suave. Remueve un poco las albóndigas para que se impregnen bien de la salsa de cebollas.

 

14-Sirve las albóndigas con cebolla y vino blanco. Puedes añadir un poco de perejil fresco por encima justo antes de servir. ¡A comer! Cuéntanos en los comentarios tu opinión y comparte con nosotros una fotografía del resultado final.

Espero que te haya gustado la receta.